No, tronarse los dedos no parece causar artritis ni artrosis. La evidencia científica disponible no ha encontrado una relación entre este hábito y el desarrollo de osteoartritis en las manos, aunque tampoco existen beneficios relevantes para la salud articular.
Pero, entonces, por qué tanto rollo. Resulta que las articulaciones de los dedos contienen líquido sinovial, una sustancia que ayuda a lubricarlas y nutrir los cartílagos. Cuando se estira, presiona o flexiona una articulación de cierta forma, cambia la presión en su interior y se forman cavidades o burbujas de gas en ese líquido. El fenómeno físico asociado a esa liberación de presión produce el sonido característico del tronido o crujido.
La idea de que tronarse los nudillos provoca artritis es muy popular, pero no ha sido confirmada por estudios clínicos. De hecho, una revisión clínica concluyó que el hábito sostenido durante décadas no se asocia con evidencia clínica o radiográfica de osteoartritis.
Ahora bien, hay una investigación de 1990 que, aunque no encontró mayor presencia de artritis en quienes tenían el hábito de tronarse los dedos, sí reportó una asociación con mayor inflamación de la mano y menor fuerza de agarre.
Y ahora quizá estés más confundido que al principio, ¿cierto? Los expertos dicen que, mientras no haya dolor, todo bien, pero también afirman que no puede convertirse en tu única técnica de gestión emocional frente a la ansiedad, eso de pasar el día tronándose los nudillos por nervios no es saludable, más vale buscar ayuda profesional.