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No estamos solos: descubren un nuevo “planeta Fénix”

Podría ser el primer exoplaneta de "segunda generación" orbitando una enana blanca.

Foto: Redes

Un equipo internacional de astrónomos, liderado por la Universidad de Warwick y con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha descubierto lo que podría ser el primer exoplaneta de "segunda generación" orbitando una enana blanca, un mundo que parece haberse formado a partir de los restos de la estrella muerta que ahora orbita.

Se trata de un hallazgo que desafía nuestra comprensión de cómo se forman los planetas y que abre la posibilidad de que la muerte de una estrella no signifique el fin de su sistema planetario, sino el inicio de una nueva generación de mundos, un descubrimiento que ha sido comparado con el mito del fénix, el ave que renace de sus propias cenizas.

El exoplaneta, denominado "planeta Fénix", orbita la enana blanca HS 0209+0832, un remanente estelar compacto que quedó tras la muerte de una estrella ligeramente más grande que el Sol, y que se encuentra a unos 250 años luz de la Tierra, cerca de la constelación de Cetus, un sistema que ha sido estudiado mediante datos de los telescopios espaciales Hubble, TESS y FUSE, y que reveló una composición química inusual en la enana blanca.

Este planeta presenta concentraciones de zinc, cobre y niobio más de mil veces superiores a las del Sol, un patrón que ningún planeta común debería tener y que sugiere que el planeta se formó a partir del material expulsado por la estrella durante sus últimos momentos de vida.

Aunque el planeta Fénix sería inhóspito para la vida, el descubrimiento abre la posibilidad de que otros planetas de segunda generación puedan ser potencialmente habitables, un escenario que sugiere que la muerte de una estrella no necesariamente significa el fin de la posibilidad de vida en su sistema planetario.


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