El precio del huevo encendió las alertas en los hogares mexicanos tras registrar un aumento de 7.92% durante la primera quincena de agosto de 2026. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se trata de una de las mayores alzas para un periodo comparable desde agosto de 2006.
El incremento ya se refleja en mercados, tiendas y supermercados, donde el precio varía según la presentación, la región y el punto de venta. Para millones de familias, el encarecimiento resulta especialmente sensible porque el huevo es uno de los alimentos más consumidos y una de las proteínas de menor costo.
Información del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados y de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) indica que el precio mayorista del huevo en la Central de Abasto de la Ciudad de México pasó de 30 a 37 pesos por kilogramo en menos de un mes.
Esto representa un aumento de aproximadamente 23.33% en el mercado mayorista. En tiendas y supermercados, el kilo puede encontrarse entre 50 y 70 pesos, mientras que en algunas zonas fronterizas, como Tijuana, se han reportado precios superiores a 80 pesos.
La diferencia entre establecimientos depende de factores como la marca, el tamaño del huevo, el tipo de empaque, los costos de transporte y la región donde se comercializa.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) señala que después de la pandemia disminuyó el consumo de proteínas más costosas y aumentó la demanda de productos accesibles, principalmente huevo y pollo.
En periodos de presión económica, muchas familias sustituyen la carne de res u otras proteínas por alimentos que puedan rendir más con un presupuesto limitado. Esta mayor demanda puede presionar los precios, especialmente cuando se combina con costos elevados de producción, distribución y comercialización. 2120
El huevo es considerado un alimento “democrático” porque forma parte de la dieta de hogares con distintos niveles de ingreso. Por eso, cualquier aumento se siente en amplios sectores de la población.