Cualquier hijo sufre el divorcio de su padres y Lucas no es la excepción. Aunque no dudamos que haya sido duro, Lucas ahora es el primer perrhijo en recibir pensión alimenticia tras la disolución del matrimonio de sus dueños. La resolución judicial, emitida en Tabasco, abrió una conversación nueva sobre el bienestar de las mascotas dentro de los procesos familiares.
Se trata de un husky siberiano de tres años, precioso por cierto, en medio de una batalla legal en la que el fallo determinó que el exesposo deberá aportar una pensión mensual de 700 pesos, además de cubrir los gastos veterinarios del lomito. Y aunque la cantidad puede parecer pequeña, porque tú y yo sabemos que mantener un lomito es bastante más costoso, el caso marcó un precedente porque reconoce que un animal de compañía también requiere cuidados, alimentación y atención médica después de una separación.
Aunque el caso de Lucas no cambia automáticamente la ley en todo México, sí abre una puerta interesante para futuras discusiones sobre custodia, manutención y convivencia de mascotas en divorcios. En otras palabras, el “lomito” ya puso sobre la mesa un tema que muchas parejas viven en silencio: ¿con quién se queda el perro, quién lo mantiene, de a cómo, puedo verlo los fines de semana?
La respuesta, al menos en este caso, fue clara: el bienestar del animalito también importa y debe ser protegido. Y eso, además de tierno, refleja una visión más moderna de las familias y sus vínculos afectivos. Cada vez más parejas adoptan perritos y deciden no tener hijos, el modelo de familia está cambiando.
Entonces, ¿cuánto pedirías tú como pensión para tu perrhijo?