No es una tecnología cualquiera, "Coatlicue" es el proyecto de supercomputadora pública más poderosa de América Latina, concebida para impulsar la ciencia, la innovación y la toma de decisiones estratégicas del país.
Según lo anunciado por el Gobierno Federal, esta máquina tendrá capacidad de procesamiento equivalente a cientos de miles de computadoras personales trabajando al mismo tiempo y será construida en un plazo aproximado de 24 meses.
Contará con alrededor de 14 mil 480 procesadores y un rendimiento del orden de cientos de billones de operaciones por segundo, lo que permitirá realizar en minutos simulaciones y cálculos que hoy tardan semanas.
La inversión estimada ronda los 6 mil millones de pesos y su diseño se apoya en la colaboración con centros de supercómputo internacionales, con la meta de situar a México a la vanguardia tecnológica de la región.
Ahora bien, te preguntarás cuál es el porqué de una inversión tan grande, pues se dedicará a cuatro grandes ejes: resolver problemas públicos complejos (como pronósticos de clima, desastres naturales, energía y movilidad), fortalecer la investigación científica, apoyar a emprendedores que requieren cómputo avanzado y ofrecer servicios especializados a la iniciativa privada para garantizar su sostenibilidad.
"Coatlicue" también se integrará a una red de supercómputo nacional en la que participan universidades y centros de investigación, favoreciendo la formación de talento mexicano en áreas de alto nivel.
Y así es como México apuesta por la soberanía tecnológica y por aprovechar el poder del supercómputo para diseñar mejores políticas públicas, optimizar recursos naturales y detonar proyectos de inteligencia artificial, salud, biomedicina y agricultura de precisión. Se trata de un hito que puede transformar la infraestructura digital del país y de toda América Latina.