México atraviesa una transición demográfica más veloz de lo previsto: la edad mediana pasó de 29 a 32 años, mientras que la fecundidad cayó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2025. Este cambio reducirá gradualmente la base de trabajadores que sostienen pensiones, impuestos y sistemas de salud, por lo que el país deberá prepararse con políticas fiscales, de cuidados y de salud preventiva.
En 2025, México alcanzó 130.39 millones de habitantes, según la Encuesta Intercensal del Inegi. Sin embargo, la tasa global de fecundidad cayó a 1.2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 hijos, y en un rango similar al de países como Japón, España y Finlandia.
Por supuesto, esto no significa que la población disminuirá de inmediato, pero sí anticipa familias más pequeñas, una población adulta mayor en crecimiento y una futura fuerza laboral más reducida. Casi el 14% de la población ya tiene 60 años o más.
El envejecimiento ocurre en un contexto de expansión de pensiones y programas sociales. De acuerdo con cálculos oficiales, el gasto en pensiones institucionales (IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE y otros sistemas) podría pasar de 0.72 billones de pesos en 2017 a 1.84 billones en 2027, un aumento de 2.5 veces.
Al mismo tiempo, los programas sociales dirigidos a personas adultas mayores, personas con discapacidad y mujeres podrían crecer de 12 mil 600 millones de pesos en 2017 a 640 mil millones en 2027. Con menos trabajadores formales y una economía con alta informalidad, el reto será financiar estos apoyos de manera sostenible.
¿Qué debe hacer México?
Entre las propuestas destacadas está crear un sistema nacional de cuidados con presupuesto real, para facilitar que más mujeres puedan incorporarse al trabajo remunerado. También se requiere una discusión seria sobre cómo financiar pensiones en una economía de bajo crecimiento.
Además, el sistema de salud deberá prepararse para atender enfermedades crónicas y priorizar la prevención. La calidad educativa, el empleo formal y la productividad serán piezas centrales para sostener el crecimiento en un país con menos nacimientos.
El envejecimiento también es un reto personal. Especialistas recomiendan mantenerse físicamente activo, llevar una alimentación rica en vitaminas y minerales, dormir entre 7 y 9 horas y realizar chequeos médicos preventivos. Se trata de prepararse desde la juventud.