El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha confirmado que el sistema de salud pública federal alcanzará una meta histórica en 2026: más de 4 mil 500 trasplantes de órganos y tejidos en un solo año, la cifra más alta en la historia de la institución.
Este anuncio no solo se traduce en números, sino en miles de familias mexicanas que verán prolongada o salvada la vida de un ser querido, gracias a la suma de voluntad solidaria, política de salud y logística médica especializada.
Superar esta barrera significa que el IMSS consolida su posición como uno de los sistema de trasplantes más grandes de América Latina, atendiendo a derechohabientes tanto de la Ciudad de México como de estados de todo el país.
Así se logra reducir listas de espera para trasplantes de riñón, hígado, corazón, pulmón y córneas, algo que durante años fue motivo de crítica y presión social; es un paso importante para cerrar la brecha entre demanda y donación de órganos.
Pero es un logro no solo para la institución, estos números significan que las campañas de concientización y reformas legales que facilitan la donación tras la muerte de una persona han sensibilizado a miles y miles de mexicanos.