Aunque no hay un consenso científico para afirmar que la Generación Z sea “menos inteligente” en términos generales, sí existen varios análisis recientes que muestran una caída en ciertas pruebas cognitivas, sobre todo en memoria, lectura, atención y matemáticas. En pocas palabras, se aprendieron el six seven, pero quizá no son tan conscientes de lo que hay detrás.
Algunos expertos hablan de un posible fin del “efecto Flynn”, es decir, del progreso histórico que hizo que cada nueva generación obtuviera mejores puntajes en pruebas de inteligencia. Otros señalan que el problema no es una supuesta incapacidad de la Gen Z, sino cambios en el entorno, la educación, los hábitos digitales y la forma en que hoy se evalúan las habilidades cognitivas.
Investigaciones citadas en medios científicos han encontrado que jóvenes de la Generación Z rinden peor que sus antecesores en algunas pruebas cognitivas, especialmente en tareas de atención sostenida, memoria de trabajo y comprensión lectora. En varios análisis, la caída aparece con más fuerza a partir de mediados de la década de 2010. Aun así, los especialistas advierten que estos datos no deben leerse como una sentencia definitiva sobre toda una generación.
La conversación no debería ser “¿son más o menos inteligentes?”, sino “¿qué está debilitando la atención, el aprendizaje y el rendimiento cognitivo de los chavos?”. Si el problema está en el entorno, entonces hay margen para corregirlo con mejores hábitos, educación de calidad y un uso más saludable de la tecnología.